Nunca debemos olvidar que todo tiene un propósito, y
que en la vida necesitamos siempre sacar lo mejor de nosotros. Mejorar lo que
nos hace fallar, y aprender de nuestros errores. Y lo que siempre será más
importante en nuestras vidas, es que todo debemos agradecer, nada es posible si
no dejamos nuestros planes en manos de Dios. Siempre debemos pedirle a Él y
confiar en sus propósitos y planes con nosotros, y nunca dudar. Todo lo que
logremos de pie, hay que agradecerlo de rodillas.
No nos separemos, no nos olvidemos, no nos alejemos.
‘‘Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son
para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar’’. –Jeremías 29:11